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sábado, 14 de mayo de 2016

Meriendas healthy - Porridge de Avena con Canela y Stevia

Bienvenidos al blog una vez más. Esta semana os voy a enseñar una receta muy fácil y sana que podéis elaborar para la merienda, una media mañana o, simplemente, cuando os apetezca.

Se trata de una especie de "porridge" inglés o, para que nos entendamos, gachas de avena. Recordemos que la avena tiene un gran poder saciante y ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, entre otras propiedades muy beneficiosas.

Para esta sencilla y nutritiva receta necesitaremos:

2-3 cucharadas soperas de avena.
1/4 de litro de leche (yo la utilizo semidesnatada sin lactosa).
1 sobrecito de Stevia (edulcorante de origen vegetal).
Canela en polvo (opcional).

Para elaborarla, simplemente pondremos la leche a hervir en un cazo y esperaremos a que esté a punto de hervir. En ese momento, bajaremos el fuego y añadiremos la avena. Removeremos constantemente hasta que se forme una pasta espesa, con una consistencia parecida a la de una papilla. Conforme más lo calentemos, más se espesará.
Vertimos la mezcla en un recipiente al gusto y, si queremos, espolvoreamos canela para decorar u acompañamos con fruta. 




Es una receta muy sencilla y fácil de preparar, así que os animo a que la pongáis en práctica cuando os apetezca ;)

También podéis probar receta similar a ésta, las Tortitas de Avena, que están riquísimas y son un desayuno muy completo.

¡Nos vemos pronto! Gracias por leerme. 


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viernes, 29 de abril de 2016

Mi experiencia con el consumo de lactosa



Fuente: Pinterest

Quizás todo lo que voy a decir a continuación pierda total credibilidad porque me acabo de comer un trozo de bizcocho de frutos secos que, ojo, "puede contener trazas de leche', pero la tentación es débil.

El caso es que hace un tiempo comencé a notar que la lactosa, ese "azúcar presente en la leche de los mamíferos, a la que comunica su sabor dulce", me sentaba mal. Lo notaba porque mis digestiones eran cada vez más lentas y pesadas. Creo que no es necesario enumerar todos los síntomas propios de una indigestión, pero todos sabemos que se trata de algo bastante molesto. Yo lo experimentaba cada vez que consumía algún producto de origen lácteo: leche, yogures, helados, queso, pasteles...

   
Fuente: We heart it


Al principio, ni siquiera llegué a pensar que los lácteos podían hacerme algún mal al estómago. Es más, estaba convencida de que mi aparato digestivo era delicado, y punto. Sin embargo, comencé a darme cuenta de que la gran mayoría de las veces que me dolía la barriga o me sentía demasiado hinchada había consumido un producto lácteo previamente. Extrañada, decidí someterme a una semana de prueba sin consumirlos, y los resultados me sorprendieron muuuy favorablemente:

  • Digestiones más rápidas e indoloras.
  • Desaparición de la sensación de hinchazón constante.
  • Mejora de mi acné.
En este último punto, el del acné, quiero deternerme brevemente, porque es uno de los que más me han llamado la atención. Antes de dejar de consumir lactosa, yo creía que mi piel grasa con tendencia acneica se debía a una cuestión puramente hormonal. Pero no. O bueno, puede que en parte sí, pero no os miento en absoluto si os digo que fue dejar de consumir lácteos, y el aspecto de mi piel mejoró notablemente:

  • Poros más cerrados.
  • Piel más lisa y suave, con menos imperfeciones.
  • Desaparición de la mayoría de mis granos y espinillas.
  • Disminución del sebo facial.
Fuente: Un 10 en Belleza Blog

Tanto es así, que los días en los que ingiero algún producto con lactosa, por poca cantidad que tenga, mi piel es la primera en notarlo. Tengo que aclarar que no me han realizado ninguna prueba médica que certifique que, en efecto, soy intolerante a la lactosa. Sin embargo, yo misma he podido comprobar que no es una sustancia que mi organismo termine de tolerar correctamente, pues los efectos nocivos que provoca en mi se hacen patentes tanto en mis digestiones como en el estado de mi piel.

No pretendo instar a nadie a dejar de consumir productos lácteos; cada quien es libre de tomar lo que prefiera. Simplemente, me llama la atención que cada vez seamos más las personas que experimentamos molestias al tomar lactosa; una crifra que está creciendo cada vez más y que puede llegar a ser alarmante con la cantidad de casos que se están diagnosticando últimamente. No sé si existirá algún tipo de base científica que corrobore que la lactosa puede ser potencialmente perjudicial para el organismo de los seres humanos, tan sólo estoy comentando mi experiencia personal por si a alguien le sucede lo mismo y necesita orientación al respecto.

Fuente: Pinterest


Por último, me gustaría decir que limitar la ingesta de productos lácteos no es el fin del mundo. Yo siempre he sido muy "fan" del queso, los yogures, los preparados lácteos y los dulces con leche. Cuando comencé a notar que no me sentaban bien, se me echó el mundo encima. "¿Y qué como yo ahora?", pensé. Sin embargo, la oferta alimentaria no está para nada limitada, al contrario. Cada vez son más los supermercados que ofrecen una amplia variedad de productos sin lactosa, aunque aún queda mucho por hacer para conseguir la total inclusión de estos productos en el mercado.

 Así, comencé a comer diariamente de la siguiente manera:

  • Sustituyendo la leche tradicional por leche sin lactosa. Además, existen leches vegetales en el mercado (de avena, de almendras, de soja...) que están muy bien, aunque como suele suceder con los productos sin lactosa, son algo más caras.
  • Limitando -que no eliminando por completo-  la ingesta de lactosa a pequeñas cantidades.
  • Aumentando el aporte de frutas, verduras, cereales y hortalizas en mis comidas diarias.
  • Reduciendo el consumo de salsas hechas a base de lácteos.
  • Preparando repostería casera a base de leche sin lactosa en lugar de comprar dulces y preparados de leche en los supermercados.
  • Ingiriendo una pastilla de "Nutira", un suplemento alimenticio, en ocasiones especiales en las que sé que voy a ingerir lactosa para que no me haga daño al estómago y la digestión sea más fácil.
  • Tomando conciencia de que los lácteos debían dejar de ser la base de mi alimentación; existen muchísimos más productos sanos y variados a nuestra disposición.
Fuente: blogfarmacia.com

Si quereís, puedo compartir algunas recetas de platos y postres sin lactosa que he ido creando y probando. Y recordad, cada cual es libre de elegir cómo alimentarse, pero merece la pena probar alternativas diferentes por el bien de nuestro cuerpo y de nuestra propia salud.


¡Nos vemos en la próxima entrada!

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sábado, 23 de abril de 2016

Mi Receta de Tortitas de Avena

¡Hola a todos!

Por la red circulan muchas recetas de las tortitas de avena que tan de moda se han puesto. Después de intentar hacerlas muchas veces, he dado con una receta rápida, sencilla y asequible que quizás no me permita hacer las tortitas más bonitas del mundo, pero sí algunas de las más fáciles de preparar en poco tiempo. Si queréis agilizar el proceso, lo ideal es que preparéis de una sola vez las tortitas que vais a consumir durante toda la semana.

Necesitaremos (para 8 - 10 tortitas):


  • Dos huevos.
  • 6 cucharadas soperas de copos de avena.
  • 1/2 litro de leche.
  • Un sobrecito o tres cucharadas de Stevia o sacarina.
  • Media cucharadita de canela en polvo (opcional).
  • Esencia de vainilla (opcional).
  • Media cucharadita de levadura en polvo (baking powder).




Preparación:

  1. Simplemente, mezclaremos todos los ingredientes en un bol con la ayuda de unas varillas manuales o una batidora.

  1.  A continuación, pondremos al fuego una sartén antiadherente (es muy importante que lo sea, de lo contrario, las tortitas se quemarán fácilmente). Podemos añadir un poco de margarina o aceite de girasol extendido con una servilleta para engrasar ligeramente la superficie. 
  2. Cuando esté bien caliente, añadiremos la mezcla de tortitas con ayuda de un cucharón y esperaremos hasta que aparezcan burbujitas. Ése será el momento idóneo para darles la vuelta con la ayuda de una espátula.
  3. Esperamos durante unos segundos a que se hagan por el otro lado y listo.

Podemos servirlas recién hechas, frías, o calentadas en el microondas. Para conservarlas mejor, recomiendo cubrirlas con papel de aluminio o meterlas en una fiambrera (porque sí, porque tupperware es demasiado mainstream). 



Las podemos acompañar con yogur desnatado, yogur de frutas, miel, frutas variadas, frutos rojos, frutos secos, mermelada sin azúcar... Además, por su bajo contenido calórico, su alto aporte proteico y su gran efecto saciante constituyen un desayuno completo si las tomamos junto a un café y/o zumo de frutas, para merendar, antes de hacer ejercicio...

Espero que os animéis a poner en práctica esta receta y que os sea de utilidad. ¡Hasta la próxima!




lunes, 1 de septiembre de 2014

Vuelta al "Cole" 2014-2015: Trucos y Consejos para el Día a Día

¡Hola, chicas! ¿Qué tal estáis? Tras varios días sin actualizar debido a las vacaciones, hoy vuelvo con varios trucos que, espero, os puedan orientar a la hora de planificar el próximo año de trabajo o curso escolar. Probablemente conozcáis muchos de ellos, pero nunca está de más compartir nuevos consejos e ideas. ¡Espero que os gusten!

1.- Organízate.

Tanto si eres estudiante como si trabajas, puede que necesites un objeto indispensable para anotar tus trabajos, quedadas, deberes, citas... Usa una buena agenda para apuntar en ella todo lo necesario. Escoge la que más te guste, pues dado que la vas a utilizar durante casi un año entero, es recomendable que te sientas cómoda con ella. Te recomiendo que tenga las tapas de plástico (las de cartón se rompen y estropean con más facilidad), que su encuadernación sea fácil (una de anillas podría irte bien; otras son más rígidas y difíciles de abrir) y que dedique al menos una página a cada día de la semana para apuntar con detalle todo lo necesario. 

Marcas que recomiendo: Oxford y Campus. Es recomendable que inviertas un poco más en una agenda de papelería; te saldrá más rentable. Oxford es una de las marcas más conocidas, pero hay muchas más. "Campus" es la versión low cost de la anterior, pero también tiene productos de buena calidad. Podrás encontrarla incluso en algunos grandes almacenes.








2.- Usa un bolso o mochila grande.

Probablemente las que lleváis ya varios años en el mercado laboral o en las aulas sabréis esto, pero otras lo hemos descubierto recientemente. Es preferible utilizar una mochila o bolso lo más grande posible para meter todo lo necesario a quedarse corta de espacio e ir con el bolso a reventar.

¿Qué llevo en mi bolsa de la universidad?
  • Agenda.
  • Carpeta con folios. 
  • Estuche con bolígrafos, lápiz corrector, lápiz y goma, subrayadores fosforescentes, sacapuntas y unas tijeras (parece que ocupan mucho espacio, pero siempre terminan haciendo falta).
  • Pañuelos de papel y/o toallitas.
  • Gafas de sol (imprescindibles en el soleado campus de mi Universidad)
  • Un neceser con productos de higiene íntima (siempre está la compañera que te presta, pero nunca se sabe).
  • Bálsamo labial.
  • Cartera, monedero, llaves y móvil.
  • Desayuno de media mañana (galletas, medio sandwich, zumo...)
  • Peine pequeño.
  • Botella de agua.
Mango

Misako
Misako


3.-  Para escribir.

Yo suelo utilizar una carpeta de gomas en la cual introduzco folios en blanco en los que tomaré apuntes. Una vez en casa, los paso al ordenador. Por supuesto, introduzco los folios de cada asignatura en un su bloque correspondiente dentro de la carpeta. Existen infinidad de archivadores, separadores... es cuestión de encontrar la opción que más te guste y que te resulte más cómoda.

Si te cuesta más mantener el orden, utiliza una carpeta de anillas. Pero, ¡ojo!; se te romperán las hojas si no tienes cuidado.

Las libretas son recomendables para llevar el siguimiento de una o, como mucho, dos asignaturas. Conozco a muchos compañeros que llevan todas las asignaturas en una libreta grande y, aunque llevan todas las hojas juntas, al final resulta muy lioso a la hora de estudiar.











4.- Aprovecha las ofertas.

Acude a las grandes superficies donde vendan material escolar con descuentos: Carrefour, Alcampo, Aldi... Conforme vaya avanzando el mes de septiembre, irán encareciendo progresivamente los precios por el aumento de la demanda.

También te recomiendo que compres packs de productos: tres lápices, un lote de dos bolígrafos correctores, un set de cuatro gomas... Te resultará más cómodo que tener que ir a la papelería conforme se te vayan gastando las unidades, y también te saldrá más económico.





5.- Prepara todo la noche anterior.

Si vas con mucha prisa por la mañana, deja tu ropa y las tazas y cubiertos del desayuno preparados la noche anterior, así como el almuerzo o comida de media mañana que te vayas a llevar al día siguiente. Ahorrarás tiempo y evitarás llegar con la hora muy justa.







6.- No todo es rutina.

Aunque no lo parezca en ocasiones, la rutina no tiene por qué absorbernos. Busca pequeños momentos del día para poder dedicártelos a ti misma (ve tu serie favorita o una película, escucha música, haz ejercicio, baila, pinta...). Aprovecha los fines de semana para recargar las pilas y hacer alguna que otra escapada. Si vives en una ciudad de costa, puede que incluso puedas apurar los últimos días de playa si tienes media jornada de clases o trabajo. Este tipo de planes combinados con tus obligaciones harán que te resulte más sencillo incorporarte a los estudios o el lugar de trabajo, y te mantendrán más relajada y de mejor humor.





7.- Sé realista.

Siempre he pensado que el año realmente comienza en el mes de septiembre, que es el inicio de una nueva etapa de trabajo o estudio para muchas personas. Es por ello que solemos aprovechar para emprender nuevos proyectos, pero en ocasiones abarcamos demasiadas cosas que terminamos dejando por falta de tiempo, motivación, organización, etc. Está genial que empieces a ir al gimnasio o que te apuntes a clases de alemán, pero sea cual sea la actividad que escojas, piensa que deberás poder conciliarla con tu trabajo y con tu vida personal, algo que en esta vida moderna que tenemos no siempre es sencillo. Estudia tu caso, piensa qué es aquello que realmente deseas hacer, y establece un planning semanal para llevarlo a cabo. No te impongas metas demasiado altas ni escojas varias actividades a la vez si crees que no vas a poder con todas. Intenta cumplir tus objetivos durante el resto del año, y sobre todo confía en tus posibilidades. La constancia y la confianza son dos claves indispensables para ello.




8.- La añoranza de las vacaciones...

Que el recuerdo de esos días en la playa o disfrutando en el campo no te impida seguir con tu ritmo habitual. Está bien recordar los buenos momentos, que son los que nos dan fuerzas para el día a día, pero piensa en lo que estás haciendo ahora y aprovecha las oportunidades del día a día. Asiste a ferias y mercadillos medievales si los hay en tu ciudad, ve -por fin- a esa cafetería nueva que han abierto, intenta mantener el contacto periódicamente con tus amistades de las vacaciones y con la familia, y no dejes que los recuerdos de esos días de relax y diversión hagan que tu presente sea aburrido y triste.









9.- Puesta a punto también por fuera.

Para empezar un nuevo curso no sólo tendrás que liberarte de los pensamientos negativos y confiar en tí misma, sino también encontrarte bien fisicamente. Intenta paliar los excesos de las vacaciones, vé a caminar o a hacer algún deporte tras las clases o la oficina, haz las comidas más ligeras y repara los daños del sol en tu piel y en tu pelo. Las mascarillas y cremas nutritivas te ayudarán, así como los exfoliantes y sérums. No olvides verte bien en el espejo y sentirte guapa cada mañana antes de salir de casa. Unos días tendrás más ojeras, otros quizás menos. Una mañana encontrarás un grano en la nariz, y puede que otra tu pelo esté demasiado enmarañado. Pero esa eres tú, con tus defectos y virtudes. No dejes que esas nimiedades condicionen tu día a día. Si lo deseas, plántate un poco de corrector y un labial que te guste, y adelante.Y si prefieres salir a cara descubierta, hazlo con la certeza de que lo mejor de ti está en tu pensamiento y en tu actitud.








10.- Piensa en tus metas y objetivos.

En los momentos más bajos, en esos en los que piensas que tu trabajo no merece la pena o que tu carrera es un auténtico suplicio, piensa en los beneficios que podrás obtener a largo plazo con lo que estás haciendo. Vivimos en un país con una situación difícil para muchos de nosotros, pero no por ello hay que dejar de luchar, no sólo por quienes nos rodean, sino también por nosotros mismos. Habrá jefes más o menos agradables, compañeros que te prestarán apuntes y otros que se harán con los tuyos a traición, días en los que llegarás a casa reventada y otros en los que la jornada se te hará más amena... Pero, en cualquier caso, piensa que si no luchas, si no trabajas por aquello que deseas obtener, el esfuerzo que estás realizando en el día de hoy mañana no servirá de nada. 
No es fácil ser estudiante actualmente, ni tampoco madre trabajadora, o mujer emprendedora. Lo mismo digo de los padres de familia, estudiantes que trabajan duramente, autónomos... y miles y miles de gremios más. Pero si nos dejamos llevar por el pesimismo y la decadencia, sólo conseguiremos que nuestro día a día sea un devenir lento y pesado de días grises y tristes.




¡Ánimo, y a por todas! Os deseo mucha suerte sea cual sea la ocupación que tengáis, así como si estáis buscando trabajo.



Nos vemos en la siguiente entrada con consejos e ideas nuevas, y recordad que os espero en Twitter (@violetandlemon) y en Instagram (@ellie_lemonade).

¡Un beso!




viernes, 2 de mayo de 2014

#1 Receteando: Tiras de pollo con arroz y dip de cangrejo

¡Hola de nuevo! Hoy toca receta light y económica, para los que quieran cuidar la línea de cara al buen tiempo sin renunciar al sabor ;)

Se trata de un plato combinado con pollo, arroz y una salsa. A pesar de tratarse de ingredientes ligeros y poco calóricos, la salsa llena bastante. Reconozco que yo me pasé un poquito con ella; recomendaría añadir menos cantidad, ya que tiene mucho sabor y puede resultar algo pesada. Por lo demás, la combinación de ingredientes (todos ellos muy fáciles de encontrar en nuestra despensa) resulta un plato sencillo, agradable al paladar y muy fácil y rápido de elaborar. Sin más, os dejo con la receta :)


Ingredientes (para 1 persona):

-2 filetes de pechuga de pollo
-250 gramos de arroz o un vasito de arroz al microondas
-100 gramos de queso de untar light o queso batido
-4 palitos de cangrejo o surimi
-Media cebolla
-1 diente 1/2 de ajo
-Sal
-Orégano
-Pimienta
-2 cucharadas de aceite de oliva

Elaboración:

1.- Picar finamente la cebolla y el diente de ajo, y pocharlos en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego lento, hasta que estén dorados.

2.- Cortar la pechuga de pollo en tiras, y salpimentarlas al gusto. Podemos hacerlas en una sartén con aceite de oliva, o bien a la plancha, una opción más sana.

3.- Mientras tanto, pondremos a cocer el arroz, o bien introduciremos el vasito en el microondas durante el tiempo que indique el fabricante.

4.- Para la salsa o dip, introduciremos en el vaso de la batidora el queso cremoso, la cebolla y el ajo previamente escurridos para eliminar el exceso de aceite, los cuatro palitos de cangrejo, sal y pimienta. Batiremos durante unos minutos hasta obtener una salsa de consistencia cremosa, similar a un paté o "dip" de cangrejo.

5.- Para emplatar, ponemos el arroz en un cuenco, presionamos bien con una cuchara para que coja la forma, y desmoldamos sobre el plato. Al lado pondremos las tiritas de pollo, y aliñaremos con la salsa de queso y cangrejo, de la cual no es conveniente añadir una gran cantidad, como he mencionado anteriormente, ya que a pesar de estar elaborada con ingredientes no muy pesados, tiene un gran sabor y puede resultar algo pesada. De nuevo, menos es más ;)

6.- Finalmente, espolvorearemos por encima un poco de orégano, algo que resulta del todo opcional, pero que sin duda aporta un toque extra de sabor.

Espero que os haya gustado la receta, que la pongáis en práctica y, sobre todo, que os ayude a comer de forma sana, sin descuidar vuestra línea... ¡ni vuestro bolsillo!

Nos vemos en la siguiente entrada.

¡Un beso enorme! 

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