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sábado, 14 de mayo de 2016

Meriendas healthy - Porridge de Avena con Canela y Stevia

Bienvenidos al blog una vez más. Esta semana os voy a enseñar una receta muy fácil y sana que podéis elaborar para la merienda, una media mañana o, simplemente, cuando os apetezca.

Se trata de una especie de "porridge" inglés o, para que nos entendamos, gachas de avena. Recordemos que la avena tiene un gran poder saciante y ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, entre otras propiedades muy beneficiosas.

Para esta sencilla y nutritiva receta necesitaremos:

2-3 cucharadas soperas de avena.
1/4 de litro de leche (yo la utilizo semidesnatada sin lactosa).
1 sobrecito de Stevia (edulcorante de origen vegetal).
Canela en polvo (opcional).

Para elaborarla, simplemente pondremos la leche a hervir en un cazo y esperaremos a que esté a punto de hervir. En ese momento, bajaremos el fuego y añadiremos la avena. Removeremos constantemente hasta que se forme una pasta espesa, con una consistencia parecida a la de una papilla. Conforme más lo calentemos, más se espesará.
Vertimos la mezcla en un recipiente al gusto y, si queremos, espolvoreamos canela para decorar u acompañamos con fruta. 




Es una receta muy sencilla y fácil de preparar, así que os animo a que la pongáis en práctica cuando os apetezca ;)

También podéis probar receta similar a ésta, las Tortitas de Avena, que están riquísimas y son un desayuno muy completo.

¡Nos vemos pronto! Gracias por leerme. 


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viernes, 29 de abril de 2016

Mi experiencia con el consumo de lactosa



Fuente: Pinterest

Quizás todo lo que voy a decir a continuación pierda total credibilidad porque me acabo de comer un trozo de bizcocho de frutos secos que, ojo, "puede contener trazas de leche', pero la tentación es débil.

El caso es que hace un tiempo comencé a notar que la lactosa, ese "azúcar presente en la leche de los mamíferos, a la que comunica su sabor dulce", me sentaba mal. Lo notaba porque mis digestiones eran cada vez más lentas y pesadas. Creo que no es necesario enumerar todos los síntomas propios de una indigestión, pero todos sabemos que se trata de algo bastante molesto. Yo lo experimentaba cada vez que consumía algún producto de origen lácteo: leche, yogures, helados, queso, pasteles...

   
Fuente: We heart it


Al principio, ni siquiera llegué a pensar que los lácteos podían hacerme algún mal al estómago. Es más, estaba convencida de que mi aparato digestivo era delicado, y punto. Sin embargo, comencé a darme cuenta de que la gran mayoría de las veces que me dolía la barriga o me sentía demasiado hinchada había consumido un producto lácteo previamente. Extrañada, decidí someterme a una semana de prueba sin consumirlos, y los resultados me sorprendieron muuuy favorablemente:

  • Digestiones más rápidas e indoloras.
  • Desaparición de la sensación de hinchazón constante.
  • Mejora de mi acné.
En este último punto, el del acné, quiero deternerme brevemente, porque es uno de los que más me han llamado la atención. Antes de dejar de consumir lactosa, yo creía que mi piel grasa con tendencia acneica se debía a una cuestión puramente hormonal. Pero no. O bueno, puede que en parte sí, pero no os miento en absoluto si os digo que fue dejar de consumir lácteos, y el aspecto de mi piel mejoró notablemente:

  • Poros más cerrados.
  • Piel más lisa y suave, con menos imperfeciones.
  • Desaparición de la mayoría de mis granos y espinillas.
  • Disminución del sebo facial.
Fuente: Un 10 en Belleza Blog

Tanto es así, que los días en los que ingiero algún producto con lactosa, por poca cantidad que tenga, mi piel es la primera en notarlo. Tengo que aclarar que no me han realizado ninguna prueba médica que certifique que, en efecto, soy intolerante a la lactosa. Sin embargo, yo misma he podido comprobar que no es una sustancia que mi organismo termine de tolerar correctamente, pues los efectos nocivos que provoca en mi se hacen patentes tanto en mis digestiones como en el estado de mi piel.

No pretendo instar a nadie a dejar de consumir productos lácteos; cada quien es libre de tomar lo que prefiera. Simplemente, me llama la atención que cada vez seamos más las personas que experimentamos molestias al tomar lactosa; una crifra que está creciendo cada vez más y que puede llegar a ser alarmante con la cantidad de casos que se están diagnosticando últimamente. No sé si existirá algún tipo de base científica que corrobore que la lactosa puede ser potencialmente perjudicial para el organismo de los seres humanos, tan sólo estoy comentando mi experiencia personal por si a alguien le sucede lo mismo y necesita orientación al respecto.

Fuente: Pinterest


Por último, me gustaría decir que limitar la ingesta de productos lácteos no es el fin del mundo. Yo siempre he sido muy "fan" del queso, los yogures, los preparados lácteos y los dulces con leche. Cuando comencé a notar que no me sentaban bien, se me echó el mundo encima. "¿Y qué como yo ahora?", pensé. Sin embargo, la oferta alimentaria no está para nada limitada, al contrario. Cada vez son más los supermercados que ofrecen una amplia variedad de productos sin lactosa, aunque aún queda mucho por hacer para conseguir la total inclusión de estos productos en el mercado.

 Así, comencé a comer diariamente de la siguiente manera:

  • Sustituyendo la leche tradicional por leche sin lactosa. Además, existen leches vegetales en el mercado (de avena, de almendras, de soja...) que están muy bien, aunque como suele suceder con los productos sin lactosa, son algo más caras.
  • Limitando -que no eliminando por completo-  la ingesta de lactosa a pequeñas cantidades.
  • Aumentando el aporte de frutas, verduras, cereales y hortalizas en mis comidas diarias.
  • Reduciendo el consumo de salsas hechas a base de lácteos.
  • Preparando repostería casera a base de leche sin lactosa en lugar de comprar dulces y preparados de leche en los supermercados.
  • Ingiriendo una pastilla de "Nutira", un suplemento alimenticio, en ocasiones especiales en las que sé que voy a ingerir lactosa para que no me haga daño al estómago y la digestión sea más fácil.
  • Tomando conciencia de que los lácteos debían dejar de ser la base de mi alimentación; existen muchísimos más productos sanos y variados a nuestra disposición.
Fuente: blogfarmacia.com

Si quereís, puedo compartir algunas recetas de platos y postres sin lactosa que he ido creando y probando. Y recordad, cada cual es libre de elegir cómo alimentarse, pero merece la pena probar alternativas diferentes por el bien de nuestro cuerpo y de nuestra propia salud.


¡Nos vemos en la próxima entrada!

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jueves, 16 de octubre de 2014

El Síndrome Premenstrual no es tan Raro como Parece

Hola a todos de nuevo, y digo todos porque esta entrada va a ir dirigida tanto al público femenino como al masculino.







Muchas de nosotras, por desgracia, sabemos muy bien lo que es el Síndrome Premenstrual (SPM) y las molestias que suele acarrear, amén de las molestias propias que padecemos durante los días que tengamos el periodo. Para las personas que no estén familiarizadas con este término, podríamos definir el SPM como el conjunto de síntomas físicos y anímicos que aparecen en el cuerpo de la mujer días previos a la llegada de la menstruación. Cada mujer es distinta y sufre estos síntomas con diferente intensidad. De hecho, hay algunas afortunadas que ni siquiera los padecen. Sin embargo, no somos pocas las que cada mes nos vemos afectadas por insufribles migrañas, calambres, mareos, hinchazón y sensibilidad extrema en el pecho, acné, vértigos, malestar estomacal y un largo etcétera. 

Aunque la medicina tradicional ha avanzado considerablemente en los últimos años, considero que este padecimiento no se ha estudiado lo suficiente como para ponerle un remedio eficaz. Si te duele la cabeza, te tomas un paracetamol. Si te duele el vientre bajo, un ibuprofeno. Si tienes calambres o dolores musculares, recurres a un analgésico o pomada que te los alivie... ¿Pero qué hacer cuando son tus hormonas las que deciden por ti? ¿Qué ocurre cuando tu ritmo habitual de vida se ve afectado por el SPM? Hay mujeres que pueden lidiar perfectamente con él porque sus síntomas no son demasiado graves, pero otras muchas nos vemos obligadas a permanecer en cama hasta que nuestros dolores remitan total o parcialmente, o a evitar tomar decisiones importantes durante esos días porque estamos demasiado sensibles y afectadas emocionalmente.





Se suele frivolizar bastante con este tema. Cuando la mujer está irascible y se irrita con mayor facilidad, no son pocos los hombres que se mofan de ella y le responden irónicamente " de verdad, no hay quien te aguante. ¿Es que estás con la regla?". A mí esto me ha pasado muy pocas veces, pero sé que es algo frecuente, incluso más frecuente de lo que debería. Y esto es lo que a muchas de nosotras nos da ganas de responder:

"Pues sí, estoy con la regla. Estoy con la regla o a punto de que me venga, y no soy persona. Llevo días tomando paracetamol e ibuprofenos, tilas y demás infusiones para controlar mis migrañas y dolores menstruales. Me siento hinchada, como si pesara quinientos kilos, y tengo sueño durante todo el día. Me siento sin fuerza, sin vitalidad. Me duelen una barbaridad los pechos, y de vez en cuando me dan calambres y náuseas. Hace un rato he discutido con un compañero del trabajo por una tontería y, fíjate tú qué estupidez, me ha dado por meterme en el baño y llorar. Seguro que cuando estas dichosas hormonas dejen de controlarme me reiré de esto, pero ahora me siento horriblemente triste e incomprendida, y no puedo evitarlo por más que lo intento. Para colmo, me ha salido un brote de acné en las mejillas, y dudo mucho que para mañana se haya ido. Sé que no debería pagar mi frustración contigo ni enfadarme por enésima vez porque  no hayas bajado la tapa del váter, pero, ¿realmente te suponía un esfuerzo tan grande tener esa deferencia conmigo si sabes que me molesta tanto...?"




Os aseguro que no estoy siendo exagerada, y la mujer que lo haya vivido o que haya conocido el caso de madres, hijas, tías, sobrinas o amigas que hayan sufrido estos síntomas lo sabrá. Hay quienes me han recomendado que tome la píldora, pero temo que meterle un "chute" de hormonas a mi cuerpo sea contraproducente. Intento acogerme a la medicina natural y a los remedios de toda la vida al mismo tiempo que consumo algún que otro medicamento cuando no puedo más, pero no es suficiente. ¿Qué hacemos con los síntomas anímicos? ¿Qué hacer cuando durante unos días al mes se pasa por un estado depresivo transitorio? Sé que probablemente no estoy utilizando los términos más adecuados porque la depresión es una enfermedad que sufren muchas personas, pero hay quienes durante esos días nos sentimos tan mal que podemos llegar a rozarla. 


Os aseguro que para muchas de nosotras no es tan fácil como veis en la ilustración


La solución al problema no siempre es tan fácil como intentar tener pensamientos positivos, quedarte en casa viendo una película "de las de llorar" o tratar de no darle importancia al asunto. Sin llegar a dramatizar, hay que darle a este problema la importancia justa, que es la que merece. Por eso, la comprensión por parte de nuestro entorno es fundamental. No es fácil convivir o tener contacto frecuente con una mujer aquejada por estos síntomas, pero tampoco es fácil para ella intentar hablar, actuar y comportarse como suele hacer habitualmente cuando tiene una fiesta de hormonas descontroladas en su interior que deciden si ríe, si llora, si se enfada, si permanece impasible ante lo importante o si monta el Dos de Mayo por cosas intrascendentes.

Nosotras intentamos poner de nuestra parte, pero no es tan sencillo. Sabemos que a veces podemos resultar desconcertantes, pero vuelvo a repetir que, por más que intentemos controlar nuestras emociones, durante estos días a algunas de nosotras nos resulta tremendamente difícil, y os aseguro que somos las primeras que lo pasamos mal. Y en cuanto a las mujeres que utilizan la menstruación como escudo a sus problemas para excusarse continuamente por los errores que cometen... nos hacéis un flaco favor al resto, eso también os lo aseguro. Nos dais una imagen de débiles, volubles, inmaduras y antojadizas que, sinceramente, no merecemos.




Por eso, hombres, médicos y médicas, mujeres escépticas, novios, amigos, padres, hermanos... Sólo os pedimos un poco de ayuda y comprensión, pero no por ello dejad de recordar que el único momento en el que la mujer es el sexo débil es cuando acaba de pintarse las uñas (no lo digo yo, lo dicen varias viñetas que circulan por las redes sociales).


Y a los chicos comprensivos, que aguantáis nuestros enfados, momentos de sensibilidad desmedida, contradicciones y locuras, gracias por cuidarnos y entendernos cuando ni nosotras mismas sabemos hacerlo.


PD (1): He redactado esta entrada en mitad de mi ciclo menstrual, antes de la ovulación, para intentar ser lo más objetiva posible.


PD (2): Todas las imágenes utilizadas en la elaboración de esta entrada proceden de diversos sitios de la página  Pinterest. Me resulta muy tedioso indicar la autoría de cada una de ellas, pero si alguien está interesado en saberla, o es el autor de la misma y reclama sus derechos, no tendré ningún problema en hacerlo.

Si tenéis alguna idea que aportar o no estáis de acuerdo con algo de lo que acabo de exponer, estáis invitados (e invitadas, por supuesto) a comentarlo aquí abajo. Por lo pronto, yo me despido hasta la próxima entrada y os mando un beso muy fuerte :)

Twitter: @violetandlemon
Instagram: @ellie_lemonade



lunes, 1 de septiembre de 2014

Vuelta al "Cole" 2014-2015: Trucos y Consejos para el Día a Día

¡Hola, chicas! ¿Qué tal estáis? Tras varios días sin actualizar debido a las vacaciones, hoy vuelvo con varios trucos que, espero, os puedan orientar a la hora de planificar el próximo año de trabajo o curso escolar. Probablemente conozcáis muchos de ellos, pero nunca está de más compartir nuevos consejos e ideas. ¡Espero que os gusten!

1.- Organízate.

Tanto si eres estudiante como si trabajas, puede que necesites un objeto indispensable para anotar tus trabajos, quedadas, deberes, citas... Usa una buena agenda para apuntar en ella todo lo necesario. Escoge la que más te guste, pues dado que la vas a utilizar durante casi un año entero, es recomendable que te sientas cómoda con ella. Te recomiendo que tenga las tapas de plástico (las de cartón se rompen y estropean con más facilidad), que su encuadernación sea fácil (una de anillas podría irte bien; otras son más rígidas y difíciles de abrir) y que dedique al menos una página a cada día de la semana para apuntar con detalle todo lo necesario. 

Marcas que recomiendo: Oxford y Campus. Es recomendable que inviertas un poco más en una agenda de papelería; te saldrá más rentable. Oxford es una de las marcas más conocidas, pero hay muchas más. "Campus" es la versión low cost de la anterior, pero también tiene productos de buena calidad. Podrás encontrarla incluso en algunos grandes almacenes.








2.- Usa un bolso o mochila grande.

Probablemente las que lleváis ya varios años en el mercado laboral o en las aulas sabréis esto, pero otras lo hemos descubierto recientemente. Es preferible utilizar una mochila o bolso lo más grande posible para meter todo lo necesario a quedarse corta de espacio e ir con el bolso a reventar.

¿Qué llevo en mi bolsa de la universidad?
  • Agenda.
  • Carpeta con folios. 
  • Estuche con bolígrafos, lápiz corrector, lápiz y goma, subrayadores fosforescentes, sacapuntas y unas tijeras (parece que ocupan mucho espacio, pero siempre terminan haciendo falta).
  • Pañuelos de papel y/o toallitas.
  • Gafas de sol (imprescindibles en el soleado campus de mi Universidad)
  • Un neceser con productos de higiene íntima (siempre está la compañera que te presta, pero nunca se sabe).
  • Bálsamo labial.
  • Cartera, monedero, llaves y móvil.
  • Desayuno de media mañana (galletas, medio sandwich, zumo...)
  • Peine pequeño.
  • Botella de agua.
Mango

Misako
Misako


3.-  Para escribir.

Yo suelo utilizar una carpeta de gomas en la cual introduzco folios en blanco en los que tomaré apuntes. Una vez en casa, los paso al ordenador. Por supuesto, introduzco los folios de cada asignatura en un su bloque correspondiente dentro de la carpeta. Existen infinidad de archivadores, separadores... es cuestión de encontrar la opción que más te guste y que te resulte más cómoda.

Si te cuesta más mantener el orden, utiliza una carpeta de anillas. Pero, ¡ojo!; se te romperán las hojas si no tienes cuidado.

Las libretas son recomendables para llevar el siguimiento de una o, como mucho, dos asignaturas. Conozco a muchos compañeros que llevan todas las asignaturas en una libreta grande y, aunque llevan todas las hojas juntas, al final resulta muy lioso a la hora de estudiar.











4.- Aprovecha las ofertas.

Acude a las grandes superficies donde vendan material escolar con descuentos: Carrefour, Alcampo, Aldi... Conforme vaya avanzando el mes de septiembre, irán encareciendo progresivamente los precios por el aumento de la demanda.

También te recomiendo que compres packs de productos: tres lápices, un lote de dos bolígrafos correctores, un set de cuatro gomas... Te resultará más cómodo que tener que ir a la papelería conforme se te vayan gastando las unidades, y también te saldrá más económico.





5.- Prepara todo la noche anterior.

Si vas con mucha prisa por la mañana, deja tu ropa y las tazas y cubiertos del desayuno preparados la noche anterior, así como el almuerzo o comida de media mañana que te vayas a llevar al día siguiente. Ahorrarás tiempo y evitarás llegar con la hora muy justa.







6.- No todo es rutina.

Aunque no lo parezca en ocasiones, la rutina no tiene por qué absorbernos. Busca pequeños momentos del día para poder dedicártelos a ti misma (ve tu serie favorita o una película, escucha música, haz ejercicio, baila, pinta...). Aprovecha los fines de semana para recargar las pilas y hacer alguna que otra escapada. Si vives en una ciudad de costa, puede que incluso puedas apurar los últimos días de playa si tienes media jornada de clases o trabajo. Este tipo de planes combinados con tus obligaciones harán que te resulte más sencillo incorporarte a los estudios o el lugar de trabajo, y te mantendrán más relajada y de mejor humor.





7.- Sé realista.

Siempre he pensado que el año realmente comienza en el mes de septiembre, que es el inicio de una nueva etapa de trabajo o estudio para muchas personas. Es por ello que solemos aprovechar para emprender nuevos proyectos, pero en ocasiones abarcamos demasiadas cosas que terminamos dejando por falta de tiempo, motivación, organización, etc. Está genial que empieces a ir al gimnasio o que te apuntes a clases de alemán, pero sea cual sea la actividad que escojas, piensa que deberás poder conciliarla con tu trabajo y con tu vida personal, algo que en esta vida moderna que tenemos no siempre es sencillo. Estudia tu caso, piensa qué es aquello que realmente deseas hacer, y establece un planning semanal para llevarlo a cabo. No te impongas metas demasiado altas ni escojas varias actividades a la vez si crees que no vas a poder con todas. Intenta cumplir tus objetivos durante el resto del año, y sobre todo confía en tus posibilidades. La constancia y la confianza son dos claves indispensables para ello.




8.- La añoranza de las vacaciones...

Que el recuerdo de esos días en la playa o disfrutando en el campo no te impida seguir con tu ritmo habitual. Está bien recordar los buenos momentos, que son los que nos dan fuerzas para el día a día, pero piensa en lo que estás haciendo ahora y aprovecha las oportunidades del día a día. Asiste a ferias y mercadillos medievales si los hay en tu ciudad, ve -por fin- a esa cafetería nueva que han abierto, intenta mantener el contacto periódicamente con tus amistades de las vacaciones y con la familia, y no dejes que los recuerdos de esos días de relax y diversión hagan que tu presente sea aburrido y triste.









9.- Puesta a punto también por fuera.

Para empezar un nuevo curso no sólo tendrás que liberarte de los pensamientos negativos y confiar en tí misma, sino también encontrarte bien fisicamente. Intenta paliar los excesos de las vacaciones, vé a caminar o a hacer algún deporte tras las clases o la oficina, haz las comidas más ligeras y repara los daños del sol en tu piel y en tu pelo. Las mascarillas y cremas nutritivas te ayudarán, así como los exfoliantes y sérums. No olvides verte bien en el espejo y sentirte guapa cada mañana antes de salir de casa. Unos días tendrás más ojeras, otros quizás menos. Una mañana encontrarás un grano en la nariz, y puede que otra tu pelo esté demasiado enmarañado. Pero esa eres tú, con tus defectos y virtudes. No dejes que esas nimiedades condicionen tu día a día. Si lo deseas, plántate un poco de corrector y un labial que te guste, y adelante.Y si prefieres salir a cara descubierta, hazlo con la certeza de que lo mejor de ti está en tu pensamiento y en tu actitud.








10.- Piensa en tus metas y objetivos.

En los momentos más bajos, en esos en los que piensas que tu trabajo no merece la pena o que tu carrera es un auténtico suplicio, piensa en los beneficios que podrás obtener a largo plazo con lo que estás haciendo. Vivimos en un país con una situación difícil para muchos de nosotros, pero no por ello hay que dejar de luchar, no sólo por quienes nos rodean, sino también por nosotros mismos. Habrá jefes más o menos agradables, compañeros que te prestarán apuntes y otros que se harán con los tuyos a traición, días en los que llegarás a casa reventada y otros en los que la jornada se te hará más amena... Pero, en cualquier caso, piensa que si no luchas, si no trabajas por aquello que deseas obtener, el esfuerzo que estás realizando en el día de hoy mañana no servirá de nada. 
No es fácil ser estudiante actualmente, ni tampoco madre trabajadora, o mujer emprendedora. Lo mismo digo de los padres de familia, estudiantes que trabajan duramente, autónomos... y miles y miles de gremios más. Pero si nos dejamos llevar por el pesimismo y la decadencia, sólo conseguiremos que nuestro día a día sea un devenir lento y pesado de días grises y tristes.




¡Ánimo, y a por todas! Os deseo mucha suerte sea cual sea la ocupación que tengáis, así como si estáis buscando trabajo.



Nos vemos en la siguiente entrada con consejos e ideas nuevas, y recordad que os espero en Twitter (@violetandlemon) y en Instagram (@ellie_lemonade).

¡Un beso!




martes, 13 de mayo de 2014

# 2 Receteando: Pastel Vegetal

Hola, ¿cómo va? Hoy os traigo una receta muy rica, sana y fácil de preparar para este buen tiempo que se va acercando. Se trata de un pastel vegetal, una receta que admite muchas variantes, que yo he elaborado con patata, calabacín, tomate, cebolla y zanahoria. ¡Espero que os guste!

Ingredientes (para un pastel mediano):

-3 cucharadas de aceite de oliva
-1 cebolla mediana
-2 zanahorias medianas
-1 calabacín grande
-2 tomates un poco maduros
-2 patatas
-1 diente de ajo
-250 ml de leche
-2 cucharadas de harina
-Pimienta molida
-Sal
-Orégano
-Pimentón
-1 hoja de laurel
-Lonchas de pavo, de jamón york o de queso
-2 huevos

Elaboración:


  1.  En primer lugar, pelamos y cortamos la cebolla en trocitos pequeños y la sofreímos a fuego lento con las tres cucharadas de aceite y un poco de sal.
  2. Mientras tanto, pelamos el calabacín con un pelapatatas, troceamos la pulpa y la introducimos en un recipiente apto para microondas que taparemos con papel film para que se cocine al vapor. Lo tendremos aproximadamente 6 minutos a máxima potencia (iremos vigilando para que no se deshaga demasiado, pues esta verdura contiene mucha agua).
  3. Al mismo tiempo, cocemos dos huevos durante aproximadamente 10 minutos. Cuando estén, esperamos a que se enfríen, los pelamos y los cortamos en rodajas o los picamos finamente, y reservamos.
  4. Cuando saquemos el calabacín del microondas, pondremos en un recipiente con dos dedos de agua las patatas cortadas en rodajas de medio centímetro de grosor, con un poco de aceite de oliva, sal, orégano, pimienta molida y una cucharadita de pimentón dulce. Les iremos dando golpes de calor con el microondas hasta que estén tiernas. Para saberlo, simplemente las pincharemos con un cuchillo. Sabremos que están cuando las podamos pinchar sin problema. Durante el proceso de cocción las iremos sacando del microondas y les daremos la vuelta para que se hagan bien por ambos lados. El agua que hemos añadido en el fondo del microondas es para que no se resequen.
  5. Cuando la cebolla esté dorada, añadiremos el diente de ajo picado finamente y la zanahoria en trocitos. Cuando la zanahoria esté tierna, eliminaremos el exceso de aceite de la sartén y añadiremos la hoja de laurel partida, un poco de pimienta molida y la leche poco a poco. A continuación iremos añadiendo la harina, haciendo una especie de bechamel de verduras.
  6. Por último, cortaremos los tomates maduros en rodajas y los pasaremos vuelta y vuelta por la plancha.
  7. Para montar el pastel, pondremos papel film en el fondo del recipiente, que puede ser un molde para bizcochos o similar, e iremos  poniendo las patatas escurridas en el fondo, a continuación el tomate, el huevo cocido, lonchas de pavo o jamón york, y por último la bechamel de verduras. Dejaremos enfriar en la nevera mínimo dos horas, aunque lo ideal es dejar que tome sabor y consistencia de un día para otro. Podemos servirlo frío o bien poniéndole lonchas de queso o queso rallado (light, si lo preferís) por encima, y gratinando unos minutos en el horno o microondas.

Os aseguro que está muy bueno y que es una opción sana y económica para estos meses de calor que se avecinan. Además, es una forma más atractiva de comer verduras. Recordad que podéis añadirle todos los ingredientes que se os ocurran, pues admite muchas variaciones.

¡Nos vemos en la siguiente entrada! Buen provecho ;)




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